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LA ALTERNATIVA ARGELINA SOBRE LA MESA.

Con un coste de la energía 100 veces inferior y a una noche en barco de Europa, Argelia es la alternativa a China y Europa Oriental.

Durante los últimos años no nos hemos cansado de advertir desde Omnicrea que Argelia era un destino interesante para las inversiones industriales, a la vista de las políticas energéticas y medioambientales europeas. Y una alternativa válida a la zona Pacífico, por la cercanía geográfica y los lazos culturales.

Repasando una vez nuestros argumentos, tenemos que recordar que:

–         Demográficamente Argelia es una nación joven, que ha invertido grandes sumas en la educación de su población. El porcentaje de licenciados universitarios en la actualidad es muy superior a la Argelia de la descolonización.

–         La disponibilidad de energía, tanto derivada de sus riquezas mineras en hidrocarburos como la capacidad para albergar renovables fotovoltaicas (superando a España en cantidad de horas de iluminación solar) o eólicas (por la disposición de la cordillera del Atlas en un eje Este-Oeste próximo y que vertebra las zonas pobladas costeras).

–         La distancia a los Puertos mediterráneos de la Unión Europea, siendo cuestión de una noche el trayecto Oran o Argel a Valencia y Algeciras, escasamente un día a Marsella, Génova o Nápoles. Compárese con las travesías desde Foshan.

Sin embargo pocas son las empresas que han dado un paso adelante en la implantación en Argelia durante los últimos años. La prioridad era exportar la producción y dar salida a los stocks y la posibilidad de no poder producir por falta de energía o de importar desde Oriente por cuellos de botella logísticos algo remoto que se abordaría cuando surgiera la necesidad.

LA PRIMERA ADVERTENCIA, LA COVID-19.

La pandemia COVID-19 fue el primer toque de atención. La enfermedad creó un cuello de botella logístico, primero al interrumpir la actividad industrial de China (la “fábrica del mundo” se decía) y después ante el caos generado por la insuficiencia del transporte marítimo para absorber la demanda.

Los medios de comunicación se hicieron eco de casos como la insuficiencia de microprocesadores que afectó a múltiples industrias, especialmente al automóvil. Pero fueron muchos otros los sectores afectados en mayor o menor medida.

Actualmente Argelia se prepara para invertir en las instalaciones portuarias de Djijel con el propósito de constituirse en una alternativa a los puertos de Valencia y Algeciras en el tráfico internacional, contando con la ventaja competitiva de no gravar con ecotasas su actividad. Pero al mismo tiempo, le permitirá mejorar en precio y plazos la salida marítima de sus productos.

Y es que, para los fabricantes e importadores europeos la disponibilidad de una plataforma logística e industrial alternativa a las “puertas de casa” es una oportunidad que ya no se pueden permitir dejar pasar.

LA CRISIS ENERGÉTICA

Quien piense que el choque de costes energéticos es una consecuencia de la guerra en Ucrania, se equivoca de pleno. Durante el año 2021 hemos visto aumentar el precio de la electricidad, arrastrado por el del gas natural. Y ello llega tras la decisión de Alemania y varios países europeos (entre ellos España) de reducir su generación eléctrica nuclear. Si bien el 2019 y 2020 favorecieron la apuesta por las renovables gracias a las favorables condiciones meteorológicas, la insuficiencia de su producción en 2021 obligó a tirar mano del gas natural, con el consiguiente encarecimiento del precio.

El problema del precio no radica en la repercusión sobre los hogares, aunque sea el aspecto más mediático. El aumento de los costes de producción repercute en inflación y cierre de empresas (Alcoa, por ejemplo) y si bien los ciudadanos llevan mal pagar unas decenas de euros más en la factura, el fantasma del desempleo es más amenazante aún.

https://cadenaser.com/2022/03/08/cinco-empresas-del-sector-ceramico-de-castellon-han-iniciado-un-erte-en-2022/

En cambio, en Argelia se dispone de reservas de gas ya contabilizadas hasta 2035 al menos, sin recurrir al “fracking”. Y en el futuro su intención es reservar esa capacidad para su propio consumo antes que venderlo para que otros fabriquen los productos que deberá importar. Reflejo de esa disponibilidad son los precios de la electricidad y el gas. Sirva de ejemplo esta factura del tercer trimestre de 2021 de un domicilio particular en Argel:

Factura de un domicilio particular en Argel, tercer trimestre de 2021, 100 veces más barata que en España para el mismo periodo.

359 Dinares el KwH equivale a unos 2,5 euros el KwH. Es decir 100 veces menos que en España para el periodo del que hablamos. Saque cada uno sus propias conclusiones.

LAS OPCIONES DE IMPLANTACIÓN

Como siempre, las opciones son dos. Construir desde cero o adquirir empresas en funcionamiento.

En cuanto a la primera Argelia dispone en la actualidad de suelo industrial en todo el país en diversas fases de desarrollo o terminado, tanto para compra como cedido por el Estado en régimen de concesión administrativa por treinta años.

El proceso de implantación y creación de empresas a nivel administrativo es menos complejo en algunos aspectos que el español, al no existir licencias municipales ni una normativa medioambiental tan estricta. En cambio, la normativa financiera y fiscal debe ser cumplida estrictamente y en ocasiones obligan a planificar cuidadosamente los pasos a dar.

La adquisición de empresas en funcionamiento es una alternativa en determinados sectores (cerámica, químico, …), incluso existiendo empresas públicas en privatización.

ARGELIA COMO ALTERNATIVA

Los productores españoles deberán en los próximos meses revisar sus estrategias de producción y deslocalización. Determinadas fases o componentes de productos no pueden continuar transportándose desde decenas de miles de kilómetros mientras que otras no podrán obtenerse desde Rusia, Ucrania o países del Este amenazados por Rusia. Al mismo tiempo y mientras no se introduzcan alternativas como la fusión nuclear o el hidrógeno verde a gran escala, la dependencia de los hidrocarburos convierte a Argelia en un destino privilegiado.

Otros países disponen de gas natural (Qatar, Nigeria) pero están alejados y sus condiciones económicas, sociales y financieras les hacen menos adecuados para una deslocalización.

Ante la evidencia de cambio en los paradigmas que nos proporcionan los acontecimientos de estos dos años no queda otra que actuar y responder a los retos. La deslocalización de determinadas fases, productos o proveedores a Argelia es una de las mejores opciones que tienen las empresas españolas en la actualidad. 

Autor: Manuel J. Serra, Omnicrea Consultoría (Argelia-España).