Argelia elimina la histórica restricción del 51/49 y lanza la Ley 22-18, permitiendo que inversores extranjeros posean el 100% de sus empresas en sectores clave. Descubre cómo la nueva Agencia AAPI y los incentivos fiscales están transformando al país en el destino más atractivo del Norte de África.
Argelia: Un nuevo régimen de inversión que abre las puertas al capital internacional
Argelia ha dado un giro estratégico en su política económica con la promulgación de un nuevo marco regulatorio para la inversión (Ley 22-18), que transforma radicalmente las condiciones para inversores nacionales y extranjeros. Esta reforma, complementada con ocho decretos de aplicación y una nueva ley de asignación de suelo público (Ley 23-17), configura un ecosistema que posiciona al país como uno de los destinos de inversión más atractivos del Norte de África.
La Embajada de la República Argelina Democrática y Popular, junto con la Agencia Argelina de Promoción de la Inversión (AAPI), están difundiendo activamente este nuevo marco para atraer capital internacional.
El fin de la regla 51/49
Durante más de una década, la normativa argelina obligaba a que cualquier empresa con capital extranjero tuviera al menos un 51% de participación argelina. Con la reforma iniciada en 2020 y consolidada con la Ley 22-18, esta restricción se ha eliminado para la mayoría de los sectores económicos.
Actualmente, los inversores extranjeros pueden constituir filiales de propiedad 100% extranjera en ámbitos como la agroindustria, la construcción, las telecomunicaciones y el turismo. La regla solo se mantiene en sectores considerados estratégicos, como la industria militar, ferrocarriles, puertos y aeropuertos.
"Un giro estratégico hacia el futuro: Con la creación de la AAPI y nuevos incentivos fiscales, Argelia transforma su ecosistema de inversión para ofrecer seguridad jurídica y agilidad administrativa a las empresas globales que buscan expandirse en la región."
La AAPI: Institucionalidad al servicio del inversor
Uno de los pilares del nuevo régimen es la creación de la Agencia Argelina de Promoción de la Inversión (AAPI), que sustituye a la anterior ANDI. La AAPI opera como organismo central de acompañamiento y seguimiento a través de ventanillas únicas que centralizan trámites de fiscalidad, aduanas, registro mercantil y urbanismo.
A finales de 2024, la AAPI ya había registrado más de 11.780 proyectos de inversión, con un compromiso de generar 285.000 empleos directos. Además, gestiona una plataforma digital que ofrece información transparente sobre oportunidades y oferta de suelo.
Tres regímenes de incentivos simplificados
La Ley 22-18 organiza los beneficios en tres categorías claras:
Régimen sectorial: Para inversiones en sectores prioritarios (minería, agricultura, energías renovables, farmacia, etc.), incluyendo exenciones de derechos de aduana e IVA.
Régimen regional: Incentivos reforzados para proyectos en los Altiplanos y el Sur. Incluye la reducción de cánones de suelo a un dinar simbólico y apoyo estatal en infraestructuras.
Régimen estructurante: Para grandes proyectos (superiores a 10.000 millones de dinares) que generen más de 500 empleos y contribuyan a la transferencia tecnológica o sustitución de importaciones.
Garantías y seguridad jurídica
Para brindar confianza al capital internacional, el nuevo marco legal incluye:
Cláusula de estabilidad: Las inversiones registradas están protegidas frente a futuros cambios legislativos desfavorables.
Libre transferencia: Derecho a repatriar el capital invertido y los rendimientos generados en divisas.
Arbitraje internacional: Posibilidad de recurrir a instancias internacionales para resolver controversias con el Estado.
Protección de Propiedad Intelectual: Garantía nacional sobre activos inmateriales y patentes.
Sectores con mayor potencial
Con un mercado de 45 millones de habitantes y una ubicación privilegiada entre Europa y África, Argelia busca atraer inversión en agroindustria, energías renovables (especialmente solar), petroquímica, minería y turismo. La reciente adhesión a la WAIPA en 2024 subraya su voluntad de integración total en los flujos globales de inversión.